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Martes 24 Junio 2008

Con anterioridad, ya os hablamos de las colaboraciones de James Newton Howard con M. Night Shyamalan en “El sexto sentido”, “El protegido”, “Señales”, “El bosque” y “La joven del agua”. Ahora le toca el turno a la que, a mi parecer, es la más floja de todas las películas que ha rodado este cineasta: “El incidente”. La banda sonora se inicia con una música en la que primero escuchamos unos ligeros pero intrigantes instrumentos de cuerda, adquiriendo luego la orquesta una mayor relevancia para de este modo introducir al espectador en la agobiante premisa de la que parte el argumento.

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La partitura de Howard tampoco es la más brillante de todas las que ha escrito para el cineasta hindú, si bien es cierto que logra crear una adecuada atmósfera para las imágenes que éste nos brinda. Salvo excepciones, la banda sonora se aleja de la grandilocuencia y, sobre todo, de los componentes melódicos, algo que sí se hallaba presente en los anteriores trabajos de este artista. De hecho, es probable que quien escuche el disco de manera aislada se quede un tanto indiferente e incluso decepcionado, si bien les recomendaría a todas estas personas que recuerden en todo momento las distintas escenas para las que se han elaborado estos cortes y el tono general del filme, bastante opresivo (o al menos eso es lo que intenta el director).

En la imagen: Fotograma de “El incidente” - Copyright © 2008 20th Century Fox, UTV Motion Pictures, Spyglass Entertainment y Blinding Edge Pictures. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Viernes 13 Junio 2008

Si hay algo que destaca de manera especial en la banda sonora de “La joven del agua”, cinta de M. Night Shyamalan que se convirtió en todo un fracaso de taquilla, puesto que apenas recaudó 72 millones de dólares en todo el mundo, es su maravilloso tema central. Utilizado con sabiduría a lo largo del filme, se convierte en un adecuado nexo entre el mundo real y el fantástico, esos dos universos que, tal y como comprobamos al final de la narración, están condenados a entenderse.

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Respecto al resto de la partitura, me llama la atención que algunas de sus piezas, o al menos un fragmento de las mismas, parezcan un curioso retazo de “El bosque” y “Señales”, aunque, por supuesto, James Newton Howard no llega a traspasar en ningún momento el límite de la repetición, algo que, por ejemplo, sí hacen con descaro algunos de sus colegas (¿alguien mencionó a James Horner?). También se incluyen cortes que pretenden generar cierta inquietud en el espectador y, aunque es cierto que no nos hallamos ante una película de terror, el compositor se aproxima con sus notas a este género cuando hacen acto de presencia en la historia las sombrías criaturas que amenazan a la protagonista.

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En todo caso, lo mejor de la banda sonora está por venir, escuchándose en los últimos minutos de la película, justo cuando se aproxima y finalmente se produce el desenlace del relato. La conjunción entre imágenes y música es casi perfecta (atentos a la utilización de los coros), algo muy parecido a lo que ya hizo James Newton Howard en “Señales”. Son pinceladas de la genialidad de un artista que, por cierto, desvela que escribió «los temas principales antes de empezar a rodar. Eso le da al compositor la oportunidad de usar un trazo muy sutil y ser muy detallista».

En las imágenes: James Newton Howard en el documental “Reflexiones sobre ‘La joven del agua’” © 2006 Warner Home Video. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La joven del agua” © 2006 Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

Viernes 6 Junio 2008

Es curioso, pero no soy un ferviente admirador de la banda sonora de “El bosque”, la que muchos consideran la mejor partitura de todas las que James Newton Howard ha compuesto para M. Night Shyamalan, algo en lo que está de acuerdo el propio director de la película («creo que es su mejor banda sonora. Tiene un grado de emotividad inigualable. Es buenísima. Te hace asociar la música con la historia. Me encanta»). No me entiendan mal, me parece que es un buen trabajo y que algunas de sus piezas son de una calidad incontestable, pero no hallo en ella la cohesión necesaria como para calificarla de obra maestra.

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Existe un tema principal bellísimo pero que, sin embargo, el compositor no quiere desarrollar, casi como si tuviera miedo de no encontrar el equilibrio adecuado entre lo que es una historia de terror y al mismo tiempo un relato sobre el comportamiento de unos determinados seres humanos. Al respecto, son reveladoras las declaraciones del realizador, quien explica que, «cuando ya teníamos tres cuartas partes de la banda sonora, decidí centrarme en el aspecto sentimental, en la historia romántica», sin duda lo mejor del relato, algo que se aprecia con claridad en la música de James Newton Howard.

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De hecho, las notas más brillantes de todo el filme, las que escuchamos cuando la protagonista culmina su viaje hacia el exterior del pueblo para de este modo encontrar la medicina que salve a su amado, es una de las que le resultó más difícil de escribir al compositor y donde, por cierto, sí hallo la armonía a la que anteriormente hacía referencia. Por lo demás, sobresale la utilización del piano y, sobre todo, del violín, interpretado con maestría por Hilary Hahn. «Hace mucho que me cuento entre sus fans, aunque sólo tiene 24 años», declaró en su día Howard. «[Su música] tiene una pureza y un tono lírico que son inconfundibles». «El aspecto más interesante de la música es que la interpretación tiene una gran relevancia. La idea llevaba en las demos y en la banda sonora virtual desde hacía mucho tiempo. Pero durante la ejecución, cambió más que ninguna de mis bandas sonoras y en gran parte se debe a Hilary. La elevó a un nivel que me cogió totalmente por sorpresa».

En las imágenes: M. Night Shyamalan y James Newton Howard en el documental “Cómo se hizo ‘El bosque’” © 2004 Buena Vista Home Entertainment. Todos los derechos reservados. Fotograma de “El bosque” © 2004 Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

Viernes 30 Mayo 2008

Tras su magnífica experiencia conjunta en “El sexto sentido”, James Newton Howard y M. Night Shyamalan, que acaba de presentar en España “El incidente” y cuya crítica ya podéis leer en La Butaca gracias a nuestro compañero José Arce, colaboraron de nuevo en “El protegido”, cinta que rendía un sincero tributo al mundo de los cómics. Según desvela el productor Barry Mendel, «se nos ocurrió pedirle al compositor [que escribiera] la música basándose en el guión». El autor de la partitura explica que «lo que más comentábamos era que la música debía tener –y repetíamos esta expresión– una cualidad singular. La idea era que, con sólo oír unas notas, se pudiera reconocer que es la música de “El protegido”. Y no me refiero sólo a una melodía que se pueda silbar, sino a que la música hable por sí sola con una personalidad tan distintiva como la película».

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Si hay algo que definitivamente no me convence de esta banda sonora es la utilización de elementos electrónicos en algunas de sus piezas, algo que uno enseguida puede comprobar en los títulos de crédito iniciales del filme, un tema que precisamente luego escuchamos cuando el personaje interpretado por Bruce Willis se introduce entre la multitud para de este modo captar por medio de unas visiones el comportamiento de la gente y detectar dónde se hallan aquellas personas que puedan precisar de su ayuda.

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Bajo mi punto de vista, los mejores pasajes de la banda sonora los encontramos justo cuando el compositor se centra en describirnos con sus notas a los personajes, siendo su música delicada, elegante y melódica (es lo que sucede con Elijah o con la relación entre el protagonista y Audrey). Por otro lado, cabe mencionar los magníficos instantes dedicados a trazar la evolución de David, esa aceptación de quién es en realidad, momento que culmina en la soberbia música que acompaña al primer comportamiento que éste lleva a cabo como héroe.

En las imágenes: James Newton Howard en el documental “Cómo se hizo ‘El protegido’” © 2001 Buena Vista Home Entertainment. Todos los derechos reservados. Samuel L. Jackson y Bruce Willis en “El protegido” © 2000 Touchstone Pictures, Blinding Edge Pictures/Barry Mendel production y Limited Edition Productions Inc. Todos los derechos reservados.

Lunes 24 Marzo 2008

No soy un defensor a ultranza de la partitura de “Señales”, y ello a pesar de que se trata de un trabajo sin duda efectivo y a ratos brillante pero que, al menos bajo mi punto de vista, peca de una evidente falta de originalidad (la sombra de Bernard Herrmann es demasiado alargada). Sin embargo, uno de sus pasajes me fascina de manera especial, puesto que considero que, musicalmente hablando, es todo un ejemplo de lo que debe ser una banda sonora cinematográfica.

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Me refiero a sus minutos finales, instante en el que James Newton Howard nos muestra su verdadero talento y consigue que las imágenes de M. Night Shyamalan, con quien volverá a trabajar en “El incidente”, adquieran una magistral intensidad emocional. Es lo que sucede cuando, por medio de un flashback, escuchamos las últimas palabras de la esposa de Graham o, sobre todo, en el momento en el que éste saca a su hijo fuera del hogar familiar después de haber sido capturado por un alienígena. La música se revela aquí como un elemento imprescindible para dotar de vida a tan brillante secuencia.

En la imagen: Fotograma de “Señales” - Copyright © 2002 Touchstone Pictures. Distribuidora en España: Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

Jueves 27 Diciembre 2007

Aunque no son pocos los que consideran que las mejores bandas sonoras que James Newton Howard ha compuesto para M. Night Shyamalan son las que escribió después de la exitosa “El sexto sentido” (“El protegido”, “Señales”, “El bosque”, “La joven del agua”), personalmente disiento con esta opinión. Aquí, la partitura de este autor se acopla a la perfección a las imágenes que nos muestra el realizador y, aunque es verdad que en ocasiones nos topamos con algún pasaje en el que no falta el típico y abrupto susto de rigor, en general su obra capta los profundos sentimientos que se esconden en la trama.

Así, existe un tema que recorre toda la banda sonora y cuya intensidad aumenta en los momentos cruciales de la película, no tanto en los relacionados con los fantasmas sino en aquéllos en los que la música sirve de ayuda para desnudar el alma de los personajes. Son piezas que, dentro de su melancolía e intimismo, resultan hermosas, tal y como sucede en los magníficos minutos finales de la cinta. Se trata, en definitiva, de un trabajo que aúna con pericia la historia de terror que en principio se nos narra con el apasionante relato humano que se desarrolla a lo largo de su metraje.

En la imagen: Haley Joel Osment y Bruce Willis en “El sexto sentido” © 1999 Barry Mendel Productions, Hollywood Pictures, The Kennedy/Marshall Company y Spyglass Entertainment.