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Viernes 29 Febrero 2008

Parece increíble que, después de que Joe Hisaishi hubiera compuesto brillantes bandas sonoras para sus películas, Takeshi Kitano finalmente decidiera recurrir a Keiichi Suzuki para que escribiera la partitura de “Zatôichi”. No obstante, a lo largo de los años en los que ambos artistas han colaborado, no son pocas las maravillosas obras que nos han dejado, más por parte de Hisaishi que de Kitano, un director cuya filmografía no es que precisamente me entusiasme. No obstante, he de reconocer que “El verano de Kikujiro” es uno de sus mejores trabajos, algo a lo que sin duda contribuye la soberbia música del compositor nipón.

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Otra propuesta de Kitano que me satisface es la intimista “A scene at the sea”, una cinta de 1991 que cuenta con un deleitable tema central del que, eso sí, se abusa un tanto a lo largo del filme y se vuelve algo repetitivo. Las películas de mafiosos del responsable de “Takeshis’” no me dicen demasiado, si bien algunas de ellas poseen fragmentos musicales de una considerable belleza, caso de “Brother” o “Hana-Bi: Flores de fuego” (por el contrario, la banda sonora de “Sonatine” me resulta un tanto decepcionante).

En la imagen: Cartel y fotograma de “El verano de Kikujiro” - Copyright © 1999 Bandai Visual Company, Nippon Herald Films, Office Kitano y Tokyo FM Broadcasting Co. Todos los derechos reservados.

Martes 13 Noviembre 2007

No hay duda de que “La princesa Mononoke” es una de las mejores bandas sonoras que Joe Hisaishi ha compuesto para ese genio de la animación llamado Hayao Miyazaki, siendo imposible no resistirse a su emotivo y melódico tema central. Piezas de acción se combinan con otras de un preciosista intimismo, integrándose en las imágenes con una deliciosa naturalidad, algo que también sucede con las dos canciones que escuchamos a lo largo de la película. Una de ellas refleja la filosofía de vida de las empleadas de Lady Eboshi, mientras que otra sirve para describirnos a Ashitaka. La música que se emplea para acompañar a los Kodamas es otra de las genialidades que Hisaishi se saca de la manga, un magnífico ejemplo de cómo una banda sonora puede captar a la perfección el carácter de unos personajes, por muy extravagantes que éstos sean.

Hisaishi se fijó en unos bocetos escritos por el director para crear sus maquetas y, a partir de ahí, componer la banda sonora. «La música es abstracta por naturaleza», comenta el artista. «Si se intenta explicar qué se quiere de forma verbal, no se entiende. Cuando se pone sonido, se puede decir que se quiere tocar con más intensidad o lo que sea. Entonces, se pasa de lo abstracto a lo concreto, lo que acaba siendo cada vez más limitador para el compositor». «Yo sabía muy bien por qué Miyazaki quiso hacer esta película en este momento. Yo quería expresar sus sentimientos a través de la música. En la música que he hecho en el pasado, he intentado acercarme a los sentimientos del público y al ambiente de la pantalla. Pero esta vez, me he contenido. He adoptado un enfoque muy distinto al de mi música anterior».

En la imagen: Joe Hisaishi en el documental “Cómo se hizo ‘La princesa Mononoke’” © 2003 Buena Vista Home Entertainment. Todos los derechos reservados.

Viernes 26 Octubre 2007

Incluso cuando el cine sonoro aún no se había inventado, la música era una parte importante de cualquier sala o teatro que exhibiera una obra muda (así, se utilizaban gramófonos, pianistas y hasta pequeñas bandas que amenizaban el visionado de la película en cuestión, si bien es cierto que este recurso también se empleaba para mitigar el ruido que generaban las bobinas de estos filmes). A partir de la década de los 30 (Erich Wolfgang Korngold, Max Steiner) y, posteriormente, en los 40, 50 y 60 (Alfred Newman, Dimitri Tiomkin, Miklós Rózsa, Franz Waxman, Bernard Herrmann, Victor Young, Nino Rota, George Delerue, Henry Mancini, Alex North, John Barry), grandes compositores crearon sobresalientes partituras que aun hoy son reconocidas por el gran público. Por supuesto que en años venideros se escribieron bandas sonoras de parecida calidad, pero también es verdad que se produjo un cambio en la sociedad y, por ende, en los gustos del público, de ahí que el sinfonismo de mediados del siglo XX tan sólo se mantuviera latente hasta que, allá por los 70, John Williams lo recuperara en un título tan relevante para la Historia del Cine como “Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza”.

Poco después se inició otra revolución, empleándose con mayor frecuencia los elementos electrónicos e incluso combinándolos con la orquesta. Actualmente, la música de cine no atraviesa uno de sus mejores momentos. Los compositores más veteranos (Jerry Goldsmith, Elmer Bernstein) ya se han ido o no parecen tener cabida en el Hollywood contemporáneo (Ennio Morricone, Maurice Jarre). Otros autores han perdido la chispa de hace unos lustros, mientras que los nuevos valores tienen que acomodarse a las exigencias de una industria que limita su creatividad (de hecho, no son pocas las bandas sonoras originales que podrían utilizarse indistintamente en producciones de semejantes características).

Resultan llamativas las anécdotas que han sucedido con ciertas composiciones, desde la sustitución de Gabriel Yared en “Troya” por James Horner, ya que el trabajo del primero sonaba a demasiado “viejo” y no terminaba de convencer al estudio, hasta las fricciones de Danny Elfman con Sam Raimi en “Spider-Man 2″, por no hablar de lo que se ha hecho con la música de “300″, donde se introducen sin reparo alguno temas pertenecientes a “Titus”, de Elliot Goldenthal. Pero a pesar de este desalentador panorama, siempre estaremos atentos a las nuevas propuestas de, por ejemplo, James Newton Howard, Thomas Newman, Hans Zimmer, Alan Silvestri, Howard Shore, David Arnold, Alan Menken, Joe Hisaishi, Patrick Doyle, Jan A.P. Kaczmarek, Alexandre Desplat, Mark Mancina o Roque Baños, porque en cualquier momento nos pueden regalar una de esas piezas en las que las imágenes y las notas musicales se fusionan casi a la perfección. Por instantes como ésos, merece la pena afinar nuestros oídos para descubrir estas futuras joyas.

En las imágenes: Cartel de “Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza” - Copyright © 1977 Lucasfilm Ltd. Todos los derechos reservados. Cartel de “Spider-Man 2″ - Copyright © 2004 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.