Cuando nos referimos a duraderas relaciones profesionales entre directores y compositores, ¡zas!, los nombres de Alfred Hitchcock/Bernard Herrmann, Steven Spielberg/John Williams o Tim Burton/Danny Elfman siempre salen a relucir. Sin embargo, hay un compositor que trabajó en buena parte de las películas de Frank Capra y que, sin embargo, es más conocido por sus aportaciones a un género tan popular como el western (“Duelo al sol”, “Río rojo”, “Solo ante el peligro”, “Río Bravo”, “El Álamo”) o a superproducciones del calibre de “Tierra de farones”, “Gigante”, “55 días en Pekín”, “El fabuloso mundo del circo” o “La caída del Imperio Romano”. Me refiero a Dimitri Tiomkin, quien, por cierto, cuenta con una página oficial en la Red.

En su autobiografía, publicada en España por T&B Editores y de imprescindible lectura, Capra dedica unos cuantos párrafos a Tiomkin, quien precisamente escribió las partituras de algunas de sus obras más famosas, caso de “Horizontes perdidos”, “Vive como quieras”, “Caballero sin espada”, “Juan Nadie” y “¡Qué bello es vivir!”. Cuando lo menciona por primera vez, se refiere a él como «mi recién descubierto —y para toda la vida— amigo». Y no es de extrañar, puesto que su relación se extendió también a lo personal, estando presente Tiomkin cuando nació el primer hijo del director o celebrando los Oscar® obtenidos con “Sucedió una noche” («Tiomkin aporreó baladas de Chopin, su esposa Albertina bailó sobre la punta de los pies»).

Respecto a “Horizontes perdidos”, Capra explica que «curiosamente, mis mayores sudores no los causaba el filme. Era la partitura musical. Había dado el trabajo a un compositor que nunca antes había hecho la música de un filme, el ex concertista de piano originario de Rusia Dimitri Tiomkin. Los ejecutivos de los estudios habían protestado unáninamente contra aquella innecesaria, quizás estúpida, apuesta. Pero un pajarito me había dicho que Tiomkin ofrecería una nueva, fresca y novedosa música. El nervioso ruso me suplicó que primero oyera y aprobara sus temas para la película. Me negué. Quería su música, no la mía. Pero cubrí la apuesta contra un posible desastre contratando a Max Steiner […] para que dirigiera la partitura […]. Sabía que si el viejo y sabio Steiner consideraba la música inadecuada, él mismo se encargaría de reescribirla…, rápido. La curiosidad me obligó a deslizarme sin ser visto en el estudio para escuchar el primer ensayo orquestal de Steiner de la composición principal. Me marché con estrellas en los ojos. Y tras permanecer sentado durante más de tres horas en aquella atestada sala de proyecciones, seguía teniendo estrellas en los ojos. La música de Tiomkin no sólo capturaba el talante del filme, sino que prácticamente capturaba el propio filme».
En las imágenes: Portada del libro “Frank Capra. El nombre delante del título” © T&B Editores. Todos los derechos reservados. Detalles de la web DimitriTiomkin.com © Volta Music Corporation. Todos los derechos reservados.