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Sábado 9 Febrero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 09.02.08 a las 10:00
Archivado en: Actualidad

A priori, no parecería que “Monstruoso” fuese una película que pudiese despertar el interés del aficionado a las bandas sonoras. De hecho, saber que la cinta adoptaba el formato de vídeo doméstico para registrar la destrucción de Nueva York por una criatura gigantesca, al mejor estilo “Godzilla”, ya nos anunciaba que, como en “[Rec]”, en ningún momento sus imágenes irían acompañadas con una música que rompería la ilusión de realidad (en todo caso, el vacío quedaría cubierto por las diferentes canciones que se escuchan en la primera parte, durante la fiesta en el apartamento de Rob).

Y sin embargo, cuando al final aparecen los títulos de crédito de salida, y si somos lo suficientemente pacientes como para no salir corriendo como si hubiese fuego, nos llevaremos una sorpresa. Sí, mientras los nombres de los actores van sucediéndose ante nuestros ojos, una melodía comienza a escucharse… Y lo que sigue es una pequeña joya de Michael Giacchino, el compositor nominado al Oscar® por “Ratatouille”, y que nos ofrece “Roar! (Cloverfield overture)” (”Cloverfield” es el título original de la película), una pequeña joya con toda la épica, coros, cuerdas, vientos y poderío que uno espera de una monster movie. Un pequeño regalo que, sin duda, se encuentra entre lo mejor de una cinta que tanto prometía y que, al final, nos ha dejado bastante fríos.

En la imagen: Fotograma de “Monstruoso” - Copyright © 2008 Paramount Pictures y Bad Robot. Distribuida en España por Universal International Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Viernes 1 Febrero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 01.02.08 a las 20:30
Archivado en: Premios

Uno se pregunta si será que a los académicos de los Oscar® no les van las bandas sonoras que se alejan un tanto de lo tradicional. O al menos, tal parece que sea la tendencia este año, visto que en el quinteto final se echan en falta dos scores tan “minimalistas” como los soberbios de Nick Cave y Warren Ellis para “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (sinceramente, si no la mejor, una de las mejores del año), y la de Michael Brook, Kaki King y Eddie Vedder para “Hacia rutas salvajes”. ¿Será que todo lo que no sean orquestas, violines, cuerdas y vientos, chunda chunda (bueno, eso poco, porque, injustamente, las partituras de filmes de acción tampoco suelen ser muy apreciadas por la Academia), les parecerá escasamente serio a los venerables sabios cinematográficos?

Aunque, pensándolo bien, eso no debe de ser así. Lo malo es que, cuando les da por salirse de lo establecido y se ponen a reconocer lo pequeño o más o menos alternativo, se van al otro lado y cometen excesos como el de premiar dos veces seguidas a Gustavo Santaolalla por dos bandas sonoras tan simplonas como las de “Brokeback Mountain: En territorio vedado” (que bueno, ésta tenía un pase, aunque si vemos que se lo arrebató a pesos pesados como John Williams, Dario Marianelli o Alberto Iglesias, a uno le entra el sofoco) y, sobre todo, ese aburrimiento que es la música de “Babel”, uno no sabe qué es lo peor. A ver si al menos reconocen la frescura, dentro de lo tradicional, de Marianelli este año (afortunadamente, Santaolalla se ha dedicado poco en todo este tiempo al cine: debe de estar aún digiriendo, cual boa, su opípara y supongo que inesperada cosecha).

En la imagen: Zooey Deschanel y Casey Affleck en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Plan B Entertainment y Scott Free Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Domingo 27 Enero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 27.01.08 a las 1:06
Archivado en: Premios

La primera consideración que le viene a uno a la mente al ver la relación de nominados al Oscar® a la Mejor Banda Sonora Original es extramusical: parece evidente que los académicos de Hollywood piensan que eso de desenvolverse entre pentagramas, notas y demás, es terreno reservado para individuos con sangre italiana, porque nada menos que tres de los apellidos que aparecen son de allí. En efecto, dos de ellos nacidos en la propia Italia (Dario Marianelli, nominado por “Expiación: Más allá de la pasión”, y Marco Beltrami, por “3:10 to Yuma”), mientras que el tercero, Michael Giacchino (“Ratatouille”), aunque nacido en Nueva Jersey, no parece que tenga antecedentes escandinavos, precisamente. Completan el quinteto otro europeo, concretamente español, nuestro Alberto Iglesias (“Cometas en el cielo”) y, ahora sí, todo un norteamericano de nombre con resonancias bien anglosajonas, James Newton Howard (“Michael Clayton”).

Y como se trata de mojarse, más que con un pronóstico (después de la sonrojante y ridícula sorpresa que dio “Babel” el año pasado, vete tú a saber por qué les da a los académicos esta vez), lo haré con una preferencia: de los cinco trabajos aspirantes, me quedo con el extraordinario score de Marianelli para la cinta de Joe Wright, toda una maravilla por su capacidad descriptiva, de ceñirse a los distintos ambientes marcados por la estructura de la película, y, sobre todo, por el magistral uso de la máquina de escribir para dibujarnos el mundo interior de Briony Tallis. Si no fuera ésta, me encantaría que ganara “Ratatouille”, toda una gozada que se disfruta de principio a fin, incluso escuchándola de manera aislada. Y como perplejidades, tres: la nominación de James Newton Howard por una banda sonora bastante discreta, y dos ausencias clamorosas, las de “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (Nick Cave y Warren Ellis) y “Deseo, peligro” (Alexandre Desplat), sin duda dos de las partituras del año. Eso sí, todo a la espera de conocer los trabajos de Iglesias y Beltrami cuando sus respectivas películas lleguen a nuestra cartelera.

En la imagen: Saoirse Ronan en “Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 19 Diciembre 2007

Si la cosa no se tuerce, habrá que convenir en que el francés Alexandre Desplat está llamado a grandes cosas en el campo de las bandas sonoras. Que en tan sólo quince días se hayan sucedido tres estrenos que cuentan con su colaboración (“La brújula dorada”, “Deseo, peligro” y “Mr. Magorium y su tienda mágica”) es sólo el último eslabón de una cadena de composiciones que sorprenden, en primer lugar, por su abundancia, y en segundo lugar, por su altísima calidad. Desde luego, es difícil quedar decepcionado cuando la música de una película viene firmada por Desplat.

Sin embargo, hay que decir que el nivel que alcanza en “Deseo, peligro” (cuyo score recuerda en algunos momentos al de “El velo pintado”, otra composición de Desplat) y en “Mr. Magorium y su tienda mágica” es de antología. De hecho, no resulta desproporcionado situar ambas propuestas entre lo mejor que ha dado el género en este año, y su ausencia en las nominaciones de los Globos de Oro (ganó el del año pasado por, precisamente, “El velo pintado”) sólo puede ser calificada como injusta. Incluso, no deja de resultar curioso que fuera nominado al Oscar® por “The queen (La reina)”, una partitura que, si bien acertada, no llegaba a los niveles de las que aquí mencionamos. Esperemos que los miembros de la Academia tengan a bien reparar este olvido e incluyan la de “Deseo, peligro” entre las dignas de competir por la estatuilla. Y sigamos bien atentos a los trabajos que nos brinde en el futuro este prodigioso autor.

En la imagen: Joan Chen en “Deseo, peligro” - Copyright © 2007 Focus Features, River Road Enternainment y Haishang Films. Foto por Cham Kam Chuen. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 6 Noviembre 2007

El paso de Philip Glass por Madrid para mostrar su nuevo trabajo, Book of Longing, sobre textos y dibujos de Leonard Cohen, sirvió para demostrar que, en estos momentos, lo más interesante de su labor está lejos de las pantallas de cine. Ahora que parece haber multiplicado en número sus bandas sonoras (por citar sólo algunos ejemplos, en apenas dos años hemos podido oírle en las de El ilusionista”, “Diario de un escándalo”, “Cassandra’s Dream” y “Sin reservas”). Y los que siempre hemos defendido la idoneidad de la música de Glass para el cine, por lo que tienen de “cinemático” (si se me permite la expresión), no podemos más que observar tanta proliferación con un mohín de desagrado. No es sólo que los niveles de sus comienzos —con las inolvidables partituras para los documentales de Godfrey Reggio (sobre todo, “Koyaanisqatsi” y “Powaqqatsi”), o las revisitaciones del “Drácula” de Tod Browning o “La bella y la bestia” de Jean Cocteau— queden ya lejos, es que la última banda sonora verdaderamente reseñable que ha dado a luz ha sido la de “Las horas”… y de eso hace ya unas cuantas, al ritmo que va.

De hecho, lo peor no es eso: lo peor es que su estilo, fácilmente identificable, parece haberse petrificado en una plantilla que lo mismo vale para Woody Allen que para una comedia romántica, hasta el punto de haberse convertido en una parodia de sí mismo. ¿Cabe esperar que se vuelva a arriesgar, como en los mejores momentos de su carrera? Esperemos que sí; sólo así se volvería a hacer merecedor de un homenaje como el de “El show de Truman”, donde, además de hacer un cameo, la parte principal de la banda sonora, compuesta por Burkhard Dallwitz (y entre la que se intercalaban piezas del Glass de la trilogía “qatsi”), era todo un homenaje a la forma de componer del músico de Baltimore. Y si no, nos ahorraremos un buen dinero a la hora de coleccionar sus nuevas bandas sonoras: con tener una, las tendremos todas. Qué detalle.

En la imagen: Philip Glass trabajando en la banda sonora de “Las horas” - Copyright © 2002 Miramax Films, Paramount Pictures y Scott Rudin / Robert Fox Productions. Distribuida en España por Lauren Films. Todos los derechos reservados.